Una batería física y una batería virtual permiten aprovechar los excedentes solares de formas muy distintas. La primera conserva energía para consumirla después en la vivienda. La segunda convierte la energía vertida a la red en un saldo económico que se descuenta de facturas, según el contrato.
La pregunta útil es cuánto vale ese excedente en cada caso y qué inversión hace falta para aprovecharlo. Una batería física puede aumentar el ahorro por cada kWh, pero tiene un coste de instalación. El monedero virtual suele exigir mucha menos inversión inicial, aunque su utilidad depende de la tarifa y de que podamos gastar el saldo.
La compensación simplificada regulada tiene un límite mensual ligado al valor de la energía comprada de la red. El monedero es un servicio comercial adicional que puede permitir aprovechar saldo en otros meses o contratos. Por eso hay que comprobar qué parte se compensa en la factura actual y cuál queda realmente acumulada.
Qué ocurre con los mismos 10 kWh de excedente
Imaginemos un día con 10 kWh que la vivienda no consume mientras producen las placas y una demanda posterior suficiente para aprovecharlos. Con una batería física y un rendimiento global del 90 %, quedarían aproximadamente 9 kWh disponibles para esos consumos posteriores. El resto se pierde en el proceso de almacenamiento y conversión.
Con un monedero virtual, los 10 kWh salen a la red. Si se valoran a 0,06 €/kWh, generan 0,60 € de compensación o saldo, según cómo lo gestione el contrato. Cuando la vivienda consuma por la noche, comprará electricidad de la red al precio de su tarifa.
Por tanto, verter 10 kWh no da derecho a recuperar otros 10 kWh gratis. Si comprar cuesta 0,13 €/kWh, esos 0,60 € equivalen al coste energético de unos 4,6 kWh, antes de otros conceptos de factura.
Cuánto ahorro adicional aporta la batería física
Para acercar el ejemplo a una oferta real, la comparativa pública de Repsol consultada el 22/10/2026 muestra 0,129900 €/kWh de consumo, 0,06 €/kWh de excedentes y una cuota de 1,99 €/mes para su tarifa con batería virtual. No es una recomendación de contratación ni una comparativa completa de compañías. Redondeamos la compra a 0,13 €/kWh para explicar el cálculo. Fuente.
Comparamos únicamente el valor energético, sin reconstruir una factura con impuestos ni todos sus conceptos. En un estudio real deben homogeneizarse las bases fiscales, comprobar cómo se aplica el saldo y utilizar el coste variable que realmente se evita en las horas de descarga.
| Destino de 10 kWh sobrantes | Resultado energético | Valor del ejemplo |
|---|---|---|
| Batería física con rendimiento del 90 % | 9 kWh que evitan compras posteriores | 9 × 0,13 = 1,17 € |
| Excedente valorado a 0,06 €/kWh | 10 kWh vertidos a la red | 10 × 0,06 = 0,60 € |
| Ventaja de almacenar frente a verter | Se pierde la compensación del excedente almacenado | 1,17 − 0,60 = 0,57 € |
La batería física aporta 0,57 € adicionales en ese día, no 1,17 €: al guardar la energía renunciamos a los 0,60 € que habríamos obtenido al verterla. Este cálculo supone que todo ese saldo habría podido gastarse. Si parte del excedente no iba a generar ningún ahorro aprovechable, almacenar resulta más favorable.
Ahora supongamos que un análisis horario estima que podemos cargar 2.000 kWh solares al año y consumir después los 1.800 kWh recuperados. Con los mismos precios, evitaríamos compras por 234 €, pero dejaríamos de obtener 120 € por excedentes. La mejora sería de 114 €/año, antes de costes y degradación.
Si añadir el almacenamiento costara 2.500 € —una hipótesis de cálculo, no un presupuesto de mercado—, la recuperación simple rondaría los 22 años con esas condiciones constantes. Si la compra evitada fuera de 0,20 €/kWh, la mejora subiría a 240 €/año y el plazo bajaría a unos 10,4 años. Ninguno de estos plazos incorpora financiación, degradación, reposiciones, fiscalidad o cambios de tarifa.
Por eso la capacidad de la batería no basta para valorar su rentabilidad. Importan cuánto se utiliza durante el año, el rendimiento del conjunto, su coste instalado y la diferencia entre el precio de compra evitado y el excedente al que se renuncia.
Cómo ha cambiado el valor de la energía solar en España
No existe un único precio de excedentes para todos los hogares. En mercado libre manda el contrato, que puede ofrecer un precio fijo o indexado. En PVPC la valoración es horaria y sigue la metodología regulada. Tampoco debe confundirse la media mayorista de todas las horas con el precio que se obtiene al producir al mediodía. Fuente.
Para comparar los tres últimos años completos, el Anuario Eólico 2026 de AEE recoge esta evolución del precio medio capturado por la generación fotovoltaica en el mercado español:
| Año | Precio capturado por la fotovoltaica | Equivalencia por kWh |
|---|---|---|
| 2023 | 72,40 €/MWh | 0,07240 €/kWh |
| 2024 | 42,64 €/MWh | 0,04264 €/kWh |
| 2025 | 35,60 €/MWh | 0,03560 €/kWh |
Es una caída cercana al 51 % entre 2023 y 2025. Estos datos son una referencia del valor de la producción solar en el mercado, no una media de lo abonado por las comercializadoras a los autoconsumidores. Cada vivienda vierte a unas horas concretas y puede tener un precio contratado distinto. Fuente.
El matiz importa: la media general del mercado diario pasó de 87,10 €/MWh en 2023 a unos 63 €/MWh en 2024 y 65,28 €/MWh en 2025, según OMIE. Hubo un pequeño repunte general en 2025, mientras que el valor capturado por la fotovoltaica siguió bajando. Generar en las mismas horas que muchas otras instalaciones reduce el valor de esa producción. Fuente.
Qué cabe esperar de los excedentes en los próximos años
La evolución de los últimos años muestra una clara pérdida de valor de la energía producida en las horas solares. Al coincidir cada vez más instalaciones generando al mediodía, aumenta la presión a la baja sobre el precio de los excedentes, especialmente cuando su compensación está indexada al mercado. Las tarifas con precio fijo pueden amortiguar ese efecto mientras estén vigentes, pero también pueden cambiar al renovarse.
No podemos asegurar cuánto se pagará en los próximos años. El almacenamiento, el traslado de consumos hacia las horas solares, las interconexiones, el gas y la meteorología pueden modificar la evolución. Aun así, sería poco prudente dimensionar una instalación suponiendo que el precio actual de los excedentes se mantendrá durante toda su vida útil.
Sobredimensionar la fotovoltaica para generar saldo puede ser un error si la rentabilidad depende de una compensación elevada y estable. Conviene dimensionar primero para los consumos reales y previsibles de la vivienda y comprobar después si la ampliación sigue teniendo sentido con precios de excedentes más bajos. Si las cuentas solo salen con la mejor oferta comercial del momento, la inversión queda demasiado expuesta a sus futuras revisiones.
Compensa poner más placas para alimentar un monedero virtual
Puede compensar, pero hay que estudiar el coste de los paneles adicionales por separado. Que la instalación inicial ahorre mucho no demuestra que ampliarla solo para vender más excedentes sea igual de rentable.
Supongamos que añadir 2 kWp cuesta 2.000 € y aporta 3.000 kWh/año adicionales, todos vertidos porque el consumo diurno ya está cubierto. Son hipótesis: la producción y el precio de ampliación deben calcularse para cada cubierta. Si contratar el monedero añade 24 €/año de cuota y todo el saldo se aprovecha, el resultado sería:
| Valor del excedente | Saldo anual generado | Tras 24 €/año de cuota | Recuperación simple de 2.000 € |
|---|---|---|---|
| 0,03 €/kWh | 90 € | 66 €/año | 30,3 años |
| 0,06 €/kWh | 180 € | 156 €/año | 12,8 años |
| 0,10 €/kWh | 300 € | 276 €/año | 7,2 años |
Son escenarios constantes, no previsiones de precios ni rentabilidades garantizadas. No incluyen degradación, financiación, mantenimiento, reposiciones, impuestos ni ayudas. Si ya pagamos esa cuota y ampliar no añade costes de servicio, no corresponde descontarla otra vez: a 0,06 €/kWh serían 180 €/año y unos 11,1 años de recuperación simple.
También cambia mucho el resultado si parte de esa producción extra se autoconsume. A 0,13 €/kWh de compra evitada y 0,06 €/kWh de excedente, utilizar directamente 1.000 kWh adicionales aporta 130 € de valor energético, frente a 60 € si se vierten. Los consumos futuros de aerotermia o de un coche eléctrico pueden justificar una instalación mayor, siempre que se estudien sus horarios.
Compartir el saldo con otra vivienda ayuda a gastarlo
Algunas compañías permiten aplicar el monedero a otros suministros. Las condiciones de Repsol consultadas, por ejemplo, exigen el mismo titular, contratos compatibles y estar al corriente de pago. No contemplan el abono directo del saldo en dinero y establecen condiciones para utilizarlo tras la baja. Hay que revisar las reglas de cada producto. Fuente.
En el escenario de 3.000 kWh a 0,06 €/kWh se generan 180 €. Repartirlos entre dos viviendas no los convierte en 360 € ni aumenta el precio de venta. La ventaja es aprovechar un saldo que quizá no podríamos consumir en la primera. Es un descuento comercial entre contratos, no un reparto de energía en autoconsumo colectivo.
Además, debemos sumar las facturas de ambos suministros. Si trasladarlos a la compañía del monedero encarece en 0,02 €/kWh las compras conjuntas de 5.000 kWh/año, el sobrecoste sería de 100 €/año. Descontando también los 24 € de cuota, de los 180 € generados quedarían 56 € de ventaja en ese ejemplo, antes de otras diferencias de potencia o servicios.
Rentabilidad y autonomía energética para decidir
El monedero virtual puede ser útil para aprovechar excedentes existentes con poca inversión adicional. La batería física permite reducir compras de energía, pero su coste debe compararse con el ahorro adicional frente a verter. Ambas soluciones pueden combinarse, contando como saldo virtual únicamente el excedente que queda después de cargar la batería.
La decisión, sin embargo, no depende solo del plazo de amortización. Una batería física también puede justificarse por el deseo de aumentar la autonomía energética de la vivienda: aprovechar más energía propia durante la tarde y la noche y depender menos de las compras a la red. Esa mayor independencia es parcial y está limitada por la producción solar, la capacidad útil y los consumos; no convierte automáticamente la vivienda en autosuficiente.
También puede aportar continuidad de suministro durante un corte, siempre que la instalación disponga de una función de BACKUP compatible, integrada en el inversor o mediante equipos externos. Una instalación fotovoltaica convencional conectada a red deja de suministrar cuando falla esta, como medida de protección. Para mantener determinados consumos, el sistema de respaldo debe separarlos de la red pública de forma segura y alimentar las cargas previstas dentro de sus límites de potencia y energía disponible.
Por eso, instalar una batería no garantiza por sí solo tener electricidad durante un apagón ni mantener funcionando toda la vivienda. Para quien valora conservar ciertos servicios durante un corte, esa prestación puede ser decisiva aunque alargue la recuperación económica de la inversión. El ahorro, el aprovechamiento de energía propia y la continuidad de suministro son objetivos que conviene valorar por separado.
Fuentes y criterios del cálculo
Revisión de fuentes el 19/10/2026. Los ejemplos son escenarios calculados, no facturas ni expedientes reales. Los precios comerciales son una referencia fechada y deben comprobarse antes de contratar. La serie de mercado corresponde a los tres últimos años completos; 2026 sigue abierto. Los cálculos comparan valores energéticos y deben adaptarse a la fiscalidad y al contrato de cada suministro.
- AEE — Anuario Eólico 2026, factor de apuntamiento y precios capturados
- OMIE — Resultados del mercado 2024
- OMIE — Informe anual 2025
- Repsol — Comparativa de tarifas solares consultada el 22/10/2026
- Repsol — Condiciones de batería virtual CCPP BV 06
- IDAE — Qué es el autoconsumo y cómo se compensan los excedentes
- BOE — Real Decreto 244/2019, artículo 14
- AIE — Electricity 2026, evolución del valor capturado por la solar
- AIE — Electricity Mid Year Update 2026
- Fronius — Manual GEN24 y requisitos del suministro de respaldo



